lunes, 29 de marzo de 2010

Claroscuro

La variación del rumbo en que mis pensamientos oscilan suele ser un tanto contrastante. Ayer me acosaba una angustia profunda generada por el miedo al paso del tiempo. Hoy razonando más tranquilo llegué a la conclusión de que suelo ser un tanto terco para mirar hacia alrededor, para dar vuelta la página. Me encontré recordando momentos que dieron color a mi existencia y también mirando hacia adelante con optimismo y fantasía. Sonrío al recordarme feliz, en compañía de quienes más quiero. Una sensación reconfortante me recorre de pies a cabeza al darme cuenta de que todavía queda muchísimo por disfrutar. Planear las siguientes vacaciones con mis amigos, seguir creciendo día a día con mi banda, ver madurar a mi hermano, abrazarme con mi viejo al gritar un gol en la tribuna, ver películas y debatir acerca del cine con mi vieja, disfrutar el tiempo con mis abuelos y muchas cosas más. Este cambio de estado anímico también conlleva una especie de nueva apreciación de mi mismo. Acostumbraba a castigarme demasiado y a desanimarme a la primera dificultad que algo suponía. La vida me mostró que analizar mentalmente cada variante posible de una determinada situación no solo no ayuda en nada sino que además es muy perjudicial. Así que voy a dejar a mi mente descansar de esos tormentos. Voy a empezar a tratarme un poco mejor.

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