sábado, 27 de marzo de 2010

Esclavo Del Reloj

Hay ciertos momentos de mi vida donde mi cabeza se frena en seco y decide empezar a torturarme con planteos desoladores. Justamente ayer, sábado al mediodía, me levantaba y sentía las palabras de mi vieja diciéndome que iban a venir a buscar a la perra para sacrificarla. Lo entendí, y lo tomé tranquilo ya que era algo sabido. Estaba muy vieja, y ya no tenía fuerzas para seguir. Lo había aceptado sin problemas, con dolor, pero soportandolo. Hasta que mi mente tiene que soportar las imágenes que mis ojos percibían. Veo al pobre animal, envuelto en una sábana vieja, llevada en brazos a su destino. Cuando sentí el portón cerrarse una angustia me invadió. Todo eso me hizo dar cuenta de lo efímera que es nuestra existencia. El recuerdo borroso de mi mismo siendo un niño de tres años, eligiendo una cachorrita para que me acompañe en mi vida me llenó de nostalgia. Y más memorias se fueron sucediendo como una cadena. Miré hacia atrás y recordé en resumen los casi dieciocho años de mi vida, y sentí un desconsuelo desgarrador. Mi mente había puesto pausa y me había mostrado lo que había pasado de la película, y en consiguiente, el cálculo de cuanto le restaba. Un golpe de realidad mientras yo seguía recordando. Un niño levantándose en medio de la noche temeroso de la oscuridad que lo rodea, corriendo sin mirar hacia atrás en busca de los brazos de mamá y papá. Se acurrucaba entre ellos dos, sentía ese calor, esa contención. Sin preocupaciones. Sin miedos. A salvo... Y de un segundo a otro estoy acostado en mi cama, en la misma que hace quince años abandonaba en busca de protección. No soy más un niño, tengo millones de preocupaciones, no me siento a salvo, tengo frío y tengo mucho miedo. Estas regresiones me dejaron parado viendo como todo pasa. Y cuando río me acuerdo, y duele más. Y no puedo detener el tiempo. No puedo hacer que parezca mas duradero y rendidor. Los recuerdos son cada vez mas grises y cada vez tengo más frío. No puedo evitar pensar que los momentos de felicidad solo sirven de anestesia para esta realidad que siento. Ser feliz es olvidarse de que la muerte es inevitable. Y sin embargo la película sigue. Mis héroes no son eternos. Yo tampoco. La tristeza si...

No hay comentarios:

Publicar un comentario